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OTROS TEXTOS
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Rubén Vedovaldi
Desafío Vital
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Sigo convencido de que la mirada que busque la verdad, la verdadera o más acertada experiencia consciente de lo real, lo real que me rodea y lo real de mi cuerpo, no puede volver a caer en dualismo, en ilusión metafísica o religiosa o teológica, sino que tiene que reconocer a este cuerpo con el que me concibieron mi padre con su semen y mi madre con su ovulo fecundado.

Y desde este cuerpo, con sus sentidos y facultades y dificultades, reconocer mi impulso vital, y lo que desde mi se vuelve contra mi como impulso de muerte.

El impulso de vida conlleva impulso de amor, deseo de reproducir geneticamente o procrear y deseo de hacer bien a otros, desplegando todas las potenciales formas de afecto amoroso que vienen de uno; amor a la madre, al padre, al hermano, a los familiares, vecinos, conocidos y desconocidos que forman la Humanidad viviente y muriente.

Lamento haber interrumpido en primer año de Facultad mis estudios de Psicología para arrojarme por entero a ser poeta, porque aunque me siento bien asumiendo ser poeta, también hubiera querido conocerme a mí mismo y en base a eso conocer mejor a otros humanos, ¿Conocer para amar o amar para conocer?

Francisco de Asís propone la vía de amar para conocer, o amar para amar, amar porque su fe en un Dios verdadero siente que lo ama y que no se puede ni debe hacer otra cosa.

Ya sabemos que no hay eso que algunos llamaban Dios ni hay otro mundo de las ideas puras como se ilusionaban los del amor platónico, sino solamente y siempre esta carne en este mundo de minerales, vegetales, animales y humanos.

El gran desafío es volver a desplegar la energía Libidinal a todo el cuerpo, cada ser humano adulto, y desde el cuerpo reestablecer con el mundo la relación que los niños tienen con el mundo, sentirse uno con la madre, el padre, la familia y todo lo que nos rodea. No destruir el propio cuerpo, aún asumiendo que siempre seremos mortales.

Amar al propio cuerpo hasta recuperarlo para uno y para todo.

Amar desde esa plenitud recuperada a todos y a todo.

No seguir destruyendo el medio ambiente, ni salir a agredir o matar a otros vecinos, a otros pueblos, a nadie.

No destruir la Naturaleza. No destruir todo lo que hemos construido bien, solo desarmar lo que ha montado nuestro miedo y nuestro odio.

Cuando cada uno vuelva a ser enérgica y vitalmente pleno como un niño, cada uno volvrá a ser todopoderoso y ya no podrán disciplinarnos "los que mandan".

Ya nadie necesitará mandar sobre otros ni obedecer opresivamente a nadie.

Eso, ese pasaje de energía que hoy esta traumáticamente comprimida en los genitales,  llevada a todo el cuerpo y a todo lo que nos rodea, será más poderoso que las bombas, que las guerras, que el comercio, y que todas las formas de violencia contra uno mismo y contra otros o contra todos y todo.

Ese es el próximo desafío humanizador. No las revoluciones armadas, no la expansión global del comercio, no el mercantilismo prostitutor, no la ilusión de amor de Cristo o de otro guía espiritual, sino la acción de pasaje de la energía vital desde la zona de los genitales a todo el cuerpo y a todo lo que nos rodea. Esa será la EVOLUCIÓN que nos falta. Cualquier otra lucha, por el medio ambiente, por los derechos humanos, por la democracia, caerá en destrucción y perversiones si no hacemos antes ese pasaje de potencia creativa a acción vital. (No estoy diciendo salir a coger a todo el mundo, sino superar la etapa genital de nuestro nivel evolutivo en la que todavía estamos; reprimidos y represores, oprimidos y opresores. Yo no lo voy a lograr, ya soy cochino viejo, pero si la humanidad no pasa de este nivel destructivo en que está trabada, aquí no sobrevivirá nadie.


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