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| ENTREVISTAS |
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| Mario Capasso |
| Escritor |
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HELIOS
BUIRA: -Mario. Ya has sido publicado en Arte
y Letras, a través de tus cuentos.
Nos agradaría saber algo más de vos,
cosa que podrías contarle a los
lectores de la revista, como ser tu
lugar de residencia, y dónde tu
nacimiento, cuánto hace de este
acontecimiento. MARIO
CAPASSO: - HB:
-¿Cómo fue tu inicio de escritor? MC:
- HB:
-Tus maestros o a quiénes reconocés
como tus guías, los que señalan el
camino. MC:
- Algo
parecido me sucedió con las lecturas de
Edgar Alan Poe y con “Viaje al fin de
la noche”, de Céline. “El lobo
estepario”, de Hermann Hesse es otra
obra que me parece puedo mencionar como
significativa en mi itinerario. Y
Boris Vian, por favor, un genio
incomparable, un tipo que en su corta
vida se jugó a fondo en diversas
actividades relacionadas con el arte. Qué
más puedo decir de él, lo mejor es
predisponerse a la sorpresa constante y
a explorar su imaginación que no conoció
de límite alguno. Leerlo. Y entre los nuestros,
desde ya, imposible soslayar o dejar de
lado la influencia que han ejercido
Borges, Arlt, Cortázar. HB:
-Luego, entonces, ¿quiénes son los
preferidos, los que lees con mayor interés? MC:
- Admiro
mucho a otro autor que desde el interior
de nuestro país ha dado obras que se
abren al mundo. Me refiero a Héctor Tizón.
“Luz de las crueles provincias”, un
título entre tantos otros. El paisaje y
la memoria, dos pilares de su
literatura. Ya
por fortuna, mucho más cerca lo tenemos
a Abelardo Castillo, nada menos. Algunos
de sus escritos me parecen
estremecedores, me han hecho vibrar con
su belleza a veces tan áspera y siempre
poderosa. Si no adentramos en su novela
“El que tiene sed”, no podremos
evitar el vivir en carne propia las
circunstancias por las que atraviesa el
protagonista.
HB:
-Y tus pares generacionales. ¿A quién
o a quiénes destacás? MC:
- La
novela “El pasado”, de Alan Pauls,
es sin dudas un gran libro y considero a
su autor un intelectual realmente
brillante. Guillermo
Martínez goza de un prestigio a mi
entender muy bien sustentado en su obra,
tanto narrativa como ensayística. Tenemos
también escritoras de fuste. Shúa,
Gambaro, Iparraguirre, Gorodischer, la
lista sigue, por supuesto. Hace pocos
meses, una gran amiga, Vanesa Guerra,
obtuvo el primer premio del Fondo
Nacional de las Artes, con un libro de
cuentos próximo a editarse y al que
desde ya recomiendo con fervor. En
fin, creo que en nuestro país hay
muchos escritores y escritoras para
destacar y a ellos me acerco con todas
las ganas, ya que compartimos, además
de un territorio, una manera de ser tal
vez un tanto indefinible, un uso del
lenguaje que nos caracteriza y
representa, alguna que otra esperanza. HB:
-¿Cuál es el compromiso del escritor? MC:
- También
está o debería estar presente, me
parece, el compromiso con uno mismo. Diría
que uno debe poner en esta tarea lo
mejor que tiene, con el mayor trabajo
posible, brindándose por entero para
lograr aproximarse lo más posible a
aquello que intenta representar con sus
escritos. Que la intensidad se refleje
en cada frase, que la tensión se cuele
en los espacios entre las palabras y la
pasión se demuestre y quede expuesta en
las páginas. Ya el lector propondrá su
intensidad, su tensión y su pasión, y
el ciclo se irá cerrando o se volverá
a abrir, para recomenzar. HB:
-¿Te ubicás dentro de alguna corriente
literaria? MC:- Ahora,
en los cuentos, hablando en general, la
intención es mostrar cierta realidad no
evidente en una primera instancia,
aquello que presentimos pero se nos
escapa. En ambientes o situaciones
cotidianas, procuro que las historias
generen cierto deslizamiento hacia
alguna otra zona que, en lo posible,
tenga el piso bien resbaladizo y un
techo incierto, todo esto rodeado por
unas paredes de las que mejor no saber
muy bien si están o no están. HB:
-Contenido y forma, dicen algunos. ¿Cómo
es el inicio de tus cuentos, de dónde
la concepción? MC:
- No recuerdo en qué estaba pensando cuando de repente se me ocurrió y creo que hasta murmuré una frase. Enseguida percibí que, a partir de esa frase, se me abría todo un universo posible, iba mucho más allá de los límites de un cuento y sentí, también, que con esas palabras, llegadas vaya uno a saber de dónde, había incorporado el tono y el estilo del texto todavía apenas intuido. Así fue el inicio de la posibilidad de ponerme a escribir una novela como “El edificio”. En otra oportunidad,
posterior a la que acabo de comentar,
comenzó a sucederme lo siguiente. Yo más
o menos sabía que la historia que quería
escribir se desarrollaba en la calle, en
una cuadra de una calle cualquiera, y
además sabía que los hechos callejeros
repercutían de alguna forma entre los
vecinos del lugar. Hasta ahí todo fenómeno,
pero, ¿qué pasaba en la calle? No tenía
respuesta para esta pregunta, y no la
tuve hasta que leyendo un libro de una
compañera del taller literario que
coordinaba Jeanmaire, Ángeles Durini,
me tope con la palabra “empedrado”.
Esa palabra me reveló finalmente lo que
pasaba en la cuadra. Allí unos hombres
ponían una piedra tras otra y otro
hombre, en una terraza, provisto de un
arma, los observa. Entonces, para
resumir, a partir de este hallazgo
escribí el cuento “Piedras abajo”. HB:
-¿Está por publicar algún libro en
estos momentos? MC:
- HB:
-¿Cuántos libros llevás publicados y
si por alguno tenés preferencia? MC:
- El
primero, un volumen de cuentos. “El
futuro es un tropel absurdo”. En el año
1.999. A cargo de una editorial que
prefiero omitir. En
el año 2.002, en un gran trabajo de
Ediciones AQL, de mi amigo Luis García,
apareció “El edificio, Una novela en
escombros”. Ya algo comenté de este
libro, del que me han dicho hace poco
que armé una historia donde no hay
historia alguna.
Ya
en el 2.005, a raíz de obtener el
segundo premio en su género en el
certamen anual que realiza el Fondo
Nacional de las Artes, publiqué
“Piedras heridas”, otro volumen de
cuentos publicados en este caso por
Ediciones Corregidor. Tal
vez el primer libro me merezca algunas
discusiones internas respecto a algunos
textos, pero cada uno de estos tres títulos
son ya parte de mi historia, así, con
sus virtudes y defectos. No puede ser de
otra manera, me parece. HB:
-¿Algún horario en particular para
escribir? MC:
- Durante
los fines de semana y los feriados,
también suelo madrugar y después,
durante el día, alterno la escritura
con otras actividades. HB:
-Si algo te distrae en el momento de
escribir: ¿cómo es tu reacción? MC:
- HB:
-Poesía, cuentos, novelas. ¿Hay algo
de todo esto en tu devenir como autor? MC:
- HB:
-El cuento y la novela, de alguna manera
se relacionan en cuanto prosa. ¿Qué
opinión te merece la poesía,
considerada por muchos como el momento más
elevado de la creación literaria? MC:
- HB:
-¿Querés decirle algo más a los
lectores de Arte y Letras? Mientras, te
agradezco hondamente que hayas
participado de este Encuentro. MC:
- Gracias por todo. |
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