A Ajmatova
¡Oh musa del
llanto, la
más bella de
las musas!
Oh loca
criatura del
infierno y
de la noche
blanca.
Tú envías
sobre Rusia
tus sombrías
tormentas
Y tu puro
lamento nos
traspasa
como flecha.
Nos
empujamos y
un sordo
ah
De mil bocas
te jura
fidelidad,
Anna
Ajmátova. Tu
nombre,
hondo
suspiro,
Cae en es
hondo abismo
que carece
de nombre.
Pisar la
tierra misma
que tú
pisas, bajo
tu mismo
cielo;
Llevamos una
corona.
Y aquél a
que a muerte
hieres a tu
paso
Yace
inmortal en
su lecho de
muerte.
Sobre esta
ciudad que
canta
brillan
cúpulas,
Y el
vagabundo
ciego canta
loas al
Señor…
Y yo, yo te
ofrezco mi
ciudad con
sus
campanas,
Ajmátova, y
con ella te
doy mi
corazón.
Versión de
Monika
Zgustová
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A Alia
mi hija
Algún día,
criatura
encantadora,
para ti seré
sólo un
recuerdo,
perdido
allá, en tus
ojos azules,
en la
lejanía de
tu memoria.
Olvidarás mi
perfil
aguileño,
y mi frente
entre nubes
de humo,
y mi eterna
risa que a
todos
engaña,
y una
centena de
anillos de
plata
en mi mano;
el
altillo-camarote,
mis papeles
en divino
desorden,
Por la
desgracia
alzados, en
el año
terrible;
tú eras
pequeña y yo
era joven.
Versión de
Severo
Sarduy
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A Boris
Pasternak
Distancia:
kilómetros y
kilómetros?
Nos han
dispersado,
transplantado
nos han ¡y
qué bien
estamos
en los
lejanos
horizontes!
Distancia y
lejanías?
Des-pegados,
des-soldados.
Apartaron
manos,
crucificaron
sin saber lo
que
destruían:
la unión
total.
De suspiros
y tendones
nos
malquistaron,
nos
esparcieron
y
exfoliaron.
Muro y foso.
Separados,
como las
águilas.
Conspiradores
y lejanías?
No nos
desbarataron;
nos
perdieron
por los
tugurios de
las
latitudes:
disgregados
como
huérfanos.
¿Cuál es,
pero cuál
es, marzo?
¡Como a las
barajas nos
han cortado!
24 de marzo
de 1925
Versión de
Carlos
Álvarez
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A Rainier
Maria Rilke
Rainer,
quiero
encontrarme
contigo,
quiero
dormir junto
a ti,
adormecerme
y dormir.
Simplemente
dormir. Y
nada más.
No, algo
más: hundir
la cabeza en
tu hombro
izquierdo
y abandonar
mi mano
sobre tu
hombro
izquierdo, y
nada más.
No, algo
más: aún en
el sueño más
profundo,
saber que
eres tú.
Y más aún:
oír el
sonido de tu
corazón. Y
besarlo.
Versión de
Carlos
Álvarez
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A ti, dentro
de un siglo
A ti, que
nacerás
dentro de un
siglo,
cuando de
respirar yo
haya dejado,
de las
entrañas
mismas de un
condenado a
muerte,
con mi mano
te escribo.
¡Amigo, no
me busques!
¡Los tiempos
han cambiado
y ya no me
recuerdan ni
los viejos!
¡No alcanzo
con la boca
las aguas
del Leteo!
Extiendo las
dos manos.
Tus ojos:
dos
hogueras,
ardiendo en
mi sepulcro
-el
infierno-
y mirando a
la de las
manos
inmóviles,
la que murió
hace un
siglo.
En mis manos
-un puñado
de polvo-
mis versos.
Adivino que
en el viento
buscarás mi
casa natal.
O mi casa
mortuoria.
Orgullo:
cómo miras a
las mujeres,
las vivas,
las felices;
yo capto las
palabras:
"¡Impostoras!
¡Ya todas
están
muertas!
Sólo ella
está viva.
Igual que un
voluntario
le ha
servido.
Conozco sus
anillos y
todos sus
secretos.
¡Ladronas de
los muertos!
¡De ella son
los
anillos!"
¡Mis
anillos! Me
pesa,
hoy me
arrepiento
de haberlos
regalado sin
medida.
¡Y no supe
esperarte!
También me
da tristeza
que esta
tarde
tras el sol
haya ido
tanto tiempo
y he ido a
tu
encuentro,
dentro de un
siglo.
Apuesto
-dice él-
que vas a
maldecir
a todos mis
amigos en
sus oscuras
tumbas.
¡Todos la
celebraban!
Pero un
vestido rosa
nadie le
ofreció.
¿Quién era
el generoso?
Yo no: soy
egoísta.
No oculto mi
interés si
no me matas.
A todos les
pedía
cartas,
para por las
noches
besarlas.
¿Decirlo?
¡Lo diré! El
no-ser es un
tópico.
Y ahora,
para mí,
eres
ardiente
huésped.
Les negarás
la gracia a
todas las
amantes
para amar a
la que hoy
es sólo
huesos.
Versión de
Carlos
Álvarez
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Bendigo la
labor
nuestra de
cada día...
Bendigo la
labor
nuestra de
cada día,
bendigo el
sueño
nuestro de
cada noche,
el divino
juicio y la
caridad
divina,
la ley
benévola y
la ley de
bronce,
mi empolvada
púrpura, de
harapos
cubierta...,
mi empolvado
bastón, de
los rayos
hogar,
y asimismo,
Señor,
bendigo el
pan
en horno
ajeno y la
paz en casa
ajena.
21 de mayo
de 1918
Versión de
Severo
Sarduy
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Comediante
4
Ya no te
necesito,
y no es
porque no
contestaras
a vuelta de
correo,
cariño.
Ni por saber
que estas
líneas,
escritas con
tristeza,
las leerás
entre risas.
(Escritas
por mí a
solas -
¡y sólo para
ti!- ¡por
vez primera!
con alguien
las
descifrarás).
Ni porque
rozarán
los rizos tu
mejilla
-¡Soy
maestra
en leer
acompañada!
Tampoco
porque a un
tiempo
suspiraréis
inclinados
sobre las
mayúsculas
desvaídas.
Ni porque
caerán a la
par
vuestros
párpados -es
difícil
mi letra- ¡y
en verso,
además!
¡No,
amiguito!
-Es más
fácil,
es peor que
un enfado.
Ya no te
necesito-
porque...
porque-¡Ya
no te
necesito
nunca más!
3 de
diciembre de
1918
Versión de
Severo
Sarduy
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En la frente
besar -penas
borrar...
En la frente
besar -penas
borrar.
Beso la
frente.
En los ojos
besar, -el
insomnio
quitar.
Beso los
ojos.
En los
labios
besar -dar
de beber.
Beso los
labios.
En la frente
besar -la
memoria
borrar.
Beso la
frente.
5 de junio
de 1917
Versión de
Severo
Sarduy
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Es sencilla
mi ropa...
Es sencilla
mi ropa,
pobre mi
hogar.
¡Soy una
isleña
de islas
remotas!
¡Nadie me
hace falta!
si entras
-pierdo el
sueño.
Por
calentarle
la cena a un
Extraño
quemaría mi
casa.
Si me miras
-ya nos
conocemos,
si entras
-¡quédate a
vivir!
Es sencillo
nuestro
fuero,
está escrito
en la
sangre.
En la palma
de la mano
tendremos
la luna, si
nos place.
Si te vas
-es como si
no
existieras,
y como si
tampoco yo
existiera.
Miro la
marca del
cuchillo:
¿sanará
antes
de que venga
otro extraño
a pedirme
agua?
Versión de
Severo
Sarduy
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Insomnio 2
Así como me
gusta
besar las
manos
y ofrendar
nombres,
también me
gusta
abrir las
puertas
-¡de par en
par!- a la
oscura
noche.
Apoyando la
cabeza,
oír los
recios pasos
hacerse más
ligeros,
y cómo el
viento mece
el bosque
somnoliento
y desvelado.
¡Oh noche!
Van
creciendo
los arroyos
que en el
sueño
desembocan.
Ya se me
cierran los
ojos.
en medio de
la noche
alguien se
ahoga.
27 de mayo
de 1916
Versión de
Severo
Sarduy
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Insomnio 10
Otra vez una
ventana
donde otra
vez no se
duerme.
A lo mejor
beben vino,
a lo mejor
no hacen
nada.
O tal vez,
manos
unidas,
no separan
esas manos.
En cada
casa, mi
amigo,
hay así una
ventana.
Separaciones
y
encuentros:
gritas,
nocturna
ventana,
quizás hay
cientos de
velas,
o quizás
sólo tres
velas.
Sin reposo
mi cabeza.
En mi casa
ha entrado
eso.
¡Hay que
rezar por la
casa sin
sueño!
¡Y rezar por
el fuego en
la ventana!
26 de
diciembre de
1916
Versión de
Severo
Sarduy
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Insomnio
11
¡Insomnio,
amigo mío!
Otra vez tu
mano.
Mientras
alzo mi copa
te encuentro
en la
callada,
en la sonora
noche.
¡Déjame que
te embruje!
¡Prueba!
No trates de
ascender
sino de ir
hacia
adentro...
Ya te
llevo...
Susurra con
los labios:
¡Paloma!
¡Amigo!
Prueba.
Déjame que
te embruje.
Bebe
de todas las
pasiones,
huye
de toda
noticia.
Calma.
Concede,
amiga...
Abre los
labios.
Abre los
labios al
placer
y, al borde
de la
tallada
copa,
bebe.
Absorbe.
Traga
hasta el
no-ser.
¡Amigo! ¡No
te enfades!
¡Déjame que
te embruje!
¡Bebe!
De todas las
pasiones
la más
apasionada,
y de todas
las muertes
la más
dulce... mis
manos.
¡Déjame que
te embruje!
¡Bebe!
Desaparece
el mundo.
Ningún
lugar:
orillas
inundadas...
Bebe mi
golondrina
perlas
fundidas.
Y tú bebes
el mar,
bebes el
alba.
¿Con qué
amante es la
juerga?
¿Con el mío?
Bebe,
pequeño,
que ya
compararemos.
Y si
preguntan,
¡responderé!
El porqué de
las mejillas
lívidas.
Con Insomnio
me fui de
juerga, sí.
Con Insomnio
me fui de
juerga.
Mayo de 1921
Versión de
Severo
Sarduy
-------------------------------------------------------------------------
Libertad
salvaje
Me gustan
los juegos
en que todos
son
arrogantes y
malignos,
en que son
tigres y
águilas
los
enemigos.
Libertad
salvaje
Que cante
una voz
altiva:
"¡Aquí,
muerte, allí
-presidio!"
¡Luche la
noche
conmigo,
la noche
misma!
Volando voy
-tras de mí
van las
fieras;
y con el
lazo en las
manos yo me
río...
¡Ojalá la
tormenta
me haga
añicos!
¡Que sean
héroes los
enemigos!
¡Acabe en
guerra el
convite!
Que sólo
quedemos
dos:
¡El mundo y
yo!
Versión de
Severo
Sarduy
-------------------------------------------------------------------------
Magdalena
Entre
nosotros,
los diez
mandamientos,
el calor de
las diez
hogueras.
La sangre
hermana
causa
rechazo,
pero eres de
sangre
ajena.
En los
tiempos
evangélicos
yo sería una
de
aquéllas...
(¡La sangre
ajena es la
más deseada,
y entre
todas, la
más ajena!)
Con todas
mis
desazones,
preclaro,
arrastrándome,
te seguiría.
Oculta la
mirada
demoníaca,
Perfumes en
ti vertería:
sobre tus
pies, bajo
tus pies,
o
derramándolos
a tu paso...
¡Fluye,
pasión
envilecida,
empeñada a
los
parroquianos!
Fluye con la
espuma de la
boca,
con el
fervor de la
mirada.
Fluye en el
sudor del
lecho. Tus
pies
en mi
cabellera
calzo
como en una
piel.
A tus pies,
como seda,
me extiendo.
¡No serás
aquél (¡soy
aquélla!)
que dijo a
la bestia de
la melena
ígnea:
"¡Levántate,
hermana!"
2
Por tus
derroteros
no pregunto,
porque,
amada, todo
se cumplió.
Tú me has
calzado a
mí,
descalzo,
en el
torrente
de tu
cabello
y de tu
dolor.
No pregunto
cuánto han
costado
estos
perfumes. Al
desnudo,
a mí,
con la ola
de tu cuerpo
me has
vestido,
como con un
muro
o una vid.
Dócil y
dulce, como
nunca antes,
manso tocaré
tu desnudez.
A mí, tan
recto, me
has enseñado
el declive
de la
ternura
al caer a
mis pies.
Me harás una
fosa entre
tu pelo,
y sin
lienzos me
envolverás.
¿Para qué me
has de traer
la mirra?
Como ola,
tú me
lavarás.
Versión de
Tatiana
Bubnova
Tomado de La
Jornada
Semanal,
México
-------------------------------------------------------------------------
Mis versos,
escritos tan
temprano...
Mis versos,
escritos tan
temprano
que no sabía
aún que era
poeta,
inquietos
como gotas
de una
fuente,
como chispas
de un
cometa,
lanzados
como ágiles
diablillos
al asalto
del
santuario
donde todo
es sueño e
incienso,
mis versos
de juventud
y de muerte
-¡mis
versos, que
nadie lee!-,
en el polvo
de los
estantes
dispersos
-¡que
ninguna mano
toca!-,
como vinos
preciosos,
mis versos
también
tendrán su
hora.
Versión de
Severo
Sarduy
-------------------------------------------------------------------------
Nostalgia de
la patria:
¡qué
fastidio!...
Nostalgia de
la patria:
¡qué
fastidio!
Después de
largo tiempo
delatado.
Ya me es
indiferente
dónde
sentirme
sola.
Caminar
sobre
piedras,
a casa con
la cesta.
La casa que
no es mía:
hospital o
caserna.
Me da igual
quién me
mire
como a un
león
cautivo.
Cuál es el
clan humano
que me ha
expulsado
-siempre-.
Muy dentro
de mí misma,
oso polar si
hielo.
Dónde no
poder
convivir
(¡ni lo
intento).
Dónde me
humillarán
-da lo
mismo-.
No, mi
lengua natal
ya no me
engaña,
ni materna,
me engaña su
llamada.
Ya me es
indiferente
en qué
lenguaje
no seré
comprendida
por el
hombre.
(Lector,
devorador de
toneladas
de
periódicos,
adicto al
cotilleo...)
El es del
siglo
veinte;
yo: ¡fuera
de los
siglos!
Enhiesta
como un
tronco,
resto de la
alameda.
Todo y todos
iguales;
igual
indiferencia.
Lo natal, lo
pasado,
rasgos todos
y marcas:
toda fecha
borrada-
donde ha
nacido el
alma.
Mi tierra me
ha perdido,
y el que
investigue,
astuto,
el ámbito de
mi alma -¡mi
alma toda!
no
encontrará
la traza.
Las casas
son ajenas y
los templos
vacíos.
Me da todo
lo mismo.
Mas si
aparece un
árbol
en el
camino, un
serbal...
Versión de
Severo
Sarduy
-------------------------------------------------------------------------
Poema del
fin
Como la
piedra afila
el cuchillo,
Como se
desliza el
serrín al
barrer,
Así,
aterciopelada,
la piel
Húmeda
súbitamente
en los
dedos.
Oh dobles
-coraje,
sequedad-
De los
hombres,
¿dónde
estáis,
Si en mis
palmas hallo
lágrimas
Y no lluvia?
El agua es
de la
fortuna,
¿Qué más
podría
desear?
Si tus ojos
son
diamantes
Que se
vierten en
mis palmas,
Ya no pierdo
Nada. Fin
del fin.
Caricias,
caricias
-Acaricio
tus
mejillas.
Somos así,
orgullosas
Y polacas
-Marina-,
Cuando en
mis manos
llueven
Ojos de
águila:
¿Lloras? Mi
amor,
Mi todo:
perdóname.
Trozos de
sal
Caen en mis
palmas.
Llanto de
hombre, veta
Que en la
cabeza
retiembla.
Llora. Otra
te devolverá
La vergüenza
que te hice
dejar.
Somos dos
peces
Del
mis-mí-si-mo
mar.
Dos conchas
muertas
Labio contra
labio.
Todo
lágrimas.
Sabor
A armuelle.
-¿Y mañana
Cuando
Despierte?
Versión
de Monika
Zgustová
-------------------------------------------------------------------------
Psique
1
He vuelto a
casa: no soy
una
impostora
ni una
criada -no
necesito
pan.
Soy tu ocio
del domingo,
tu pasión,
tu séptimo
día y tu
séptimo
cielo.
Allí, en la
tierra, me
echaban
monedas,
me colgaban
piedras al
cuello.
-¡Amado! ¿No
te acuerdas?
Soy tu
golondrina,
tu Psique.
2
'Toma,
cariño, mis
harapos
que fueron
un dulce
cuerpo.
Lo he
destrozado,
lo he
gastado,
sólo quedan
las dos
alas.
Vísteme tú
con tu
esplendor,
sálvame, por
piedad.
Y los pobres
andrajos
raídos
llévalos a
la
sacristía.
13 de mayo
de 1918
Traducción
de Lola Díaz
-------------------------------------------------------------------------
Regreso del
líder
El
caballo...
cojo.
La espada...
oxidada.
¿Quién es el
líder
jefe de
muchedumbres?
Paso -una
hora.
Respiro -un
siglo.
Mirando
hacia lo
bajo,
donde se
encuentran
tantos.
Enemigo o
Amigo,
espina o
Laurel.
Todo sueña.
El Caballo
es Él.
El
caballo...
cojo.
La espada...
oxidada.
La capa,
vieja.
Mas derecho
el cuerpo.
Julio 3 de
1921
Versión de
Carlos
Álvarez
-------------------------------------------------------------------------
Se ha ido.
Ya no
como...
Se ha ido.
Ya no como:
quedó sin
gusto el
pan.
Se ha ido -
todo es tiza
si lo llego
a tocar.
...Para mí,
era el pan,
era la
nieve;
ya la nieve
no es
blanca,
el pan no
sabe a nada.
Versión de
Severo
Sarduy
-------------------------------------------------------------------------
Tu alma y la
mía son
gemelas...
Tu alma y la
mía son
gemelas
como mis
manos: la
derecha y la
izquierda.
Tan cálidas
y tiernas
son unidas
como dos
alas de un
pájaro
dormido.
¡Por un
ciclón
quedamos
separados,
por un
abismo, tú y
yo, como dos
alas!
Versión
de Larisa
Diakova
-------------------------------------------------------------------------
Versos a
Blok
En Moscú,
las cúpulas
en llamas.
En Moscú, ya
tañen las
campanas.
Los
sepulcros
están aquí,
en hilera,
y allí
duermen los
zares, las
zarinas.
Tú no sabes
aún que en
el alba del
Kremlin
se respira
mejor que en
cualquier
otro sitio.
Tú no sabes
que en el
alba del
Kremlin
yo te rezo
hasta el
alba.
Tú pasas
sobre el
Neva
y yo sobre
el Moscova,
cabizbaja.
Se duermen
las farolas.
Te quiero en
el insomnio.
Te escucho
en el
insomnio.
Mientras que
por el
Kremlin
despiertan
campaneros.
Mi río con
tu río,
mi mano con
tu mano
se ignoran.
Cariño mío,
alegría
hasta que el
alba alcance
a la
siguiente.
Versión de
Severo
Sarduy