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ARTES VISUALES
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Grandes Maestros
Piero Della Francesca
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Piero Della Francesca nació en la ciudad toscana de Borgo San Sepolcro, entre 1410 y 1420. Su padre Benedetto de' Franseschi, era curtidor, mientras que su madre fue Romana di Perino, de Monterchi.

En 1439 Piero pasó a ser ayudante del pintor Domenico Veneziano. Los dos pintores trabajaron en algunos frescos de Florencia, que se han perdido. En 1442 regresó a su ciudad natal, donde fue nombrado Concejal del Pueblo, cargo en el que era responsable de los deberes oficiales. Fue también allí donde Piero obtuvo su primer encargo conocido, el retablo de la Madonna de la Misericordia. En Florencia, Piero había entrado en contacto con las pinturas de Masaccio y de Paolo Uccello (algunos afirman que estudió con este último) y también con los conceptos  científicos de Filippo Brunelleschi y de León Baptista Alberti. Éste era un teórico de arte y también autor de tratados de matemáticas, de geometría y de perspectiva. Como este último ejerciera sobre Piero  una fuerte influencia, della Francesca escribió entre 1480 y 1490 un tratado sobre la perspectiva en pintura. Dicho tratado, dedicado a Federico Montefeltro, duque de Urbino, fue el primero que aludió  a la geometría y a la perspectiva mediante un método puramente científico. Piero basó esta obra en la geometría de Euclides, y consiguió un gran adelanto respecto de las tentativas de Alberti y de Ghiberti en el mismo terreno. Esta obra hizo famoso a Piero, que fue elogiado por Leonardo da Vinci. Las pinturas más importantes de Piero fueron la serie de los frescos titulada La leyenda de la Cruz, realizados en la capilla de la Iglesia de San Francisco, en Arezzo, entre 1452 y 1466. Della Francesca se quedó ciego en 1487, pero siguió interesándose en las matemáticas y la perspectiva. Piero fallecío en 1492, en la ciudad donde había nacido.

Las pinturas de Piero della Francesca representan la idea de la dignidad monumental en el arte. Las figuras de sus cuadros, incluso cuando están en movimiento, tienen la original cualidad de semejar columnas sólidas, y parecen capaces de sostener, sólo con su presencia, las estructuras arquitectónicas en que suelen habitar. Espiritual y psicológicamente, Piero heredó la imaginería de las artes bizantino y gótico, y pueden verse en sus obras ciertas actitudes que aparecen también en algunos mosaicos primitivos. Piero pintó al temple y realizó también muchos frescos. Sin embargo, parte de sus últimas obras muestran la influencia de las nuevas técnicas de pintura al óleo de los Van Eyck, pese a que el propio Piero no utilizaba el nuevo medio. Aunque oriundo de Umbría por nacimiento, como artista, Piero se desarrolló en más estrecho con la formación florentina del Giotto, debido a su pureza de visión y a su mente curiosa e inquisitiva. Pero era un hombre extraordinariamente bien educado, muy versado en latín y en matemáticas, y combinaba sus dotes artísticas e intelectuales tanto en sus cuadros como en sus escritos sobre las artes y las ciencias. En el Retrato de FEderico di Montefeltro, la cabeza del duque de Urbino se recorta contra el cielo, con un paisaje visto en una perspectiva de ojo de pájaro. Montefeltro fue el más poderoso de los duques de su linaje, y estaba muy versado en todas las excelencias humanas, como se indica en el famoso Libro del Cortesano, de Castiglione. En este impresionante retrato, así como en toda su obra, Piero ha conseguido la síntesis de luz, color, forma y espacio que le convierte en un artista único.

 

Retrato de Federico di Montefeltro

Hacia 1465-66 - Temple sobre madera 33 x 47 cm.

Galería Uffizi - Florencia

 

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