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| ENTREVISTAS |
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| Claudio Simiz |
| Poeta, Escritor |
| En Arte y Letras he publicado algunos de sus cuentos, que invito a leer. |
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Helios
Buira: -Claudio, contale a los lectores
de Arte y Letras, como fueron tus
inicios en el mundo de la literatura. Claudio
Simiz: -Recuerdo que le dictaba a mi
vieja los primeros versitos, cuando aún
no sabía escribir., siempre me gustó
crear cosas, sobre todo con palabras.
Bueno, lecturas voraces, a los 16 empecé
a hacer taller, participé en mis
primeros recitales: Después vinieron
las primeras colaboraciones (escasas) en
alguna revista under, los primeros
premios, el primer libro a los 19. En el
79 u 80 la revista “Pandemonium”
(salió dos números) y la revista oral
“Orfeo” en el Tortoni, durante un año.
Entre los 17 y los 22 cursé Letras en
la UBA, así se completó, digamos mi
período de formación. HB:
-¿Participás de alguna corriente
literaria en particular? CS:
- No, aunque si se recorre mi obra poética
aparece lo social como una vertiente
intensa y persistente, también la
reflexión sobre la palabra y el hecho
poético, pero no me parece que eso me
ubique en una corriente específica. Por
otra parte, aunque siempre participé en
actividades grupales, dentro y fuera de
la literatura, nunca me enganché con
cenáculos u otros espacios vinculados
al “poder poético” (aunque suene
risible). HB:
-Se dice, que la poesía es el lugar más
elevado de la creación literaria. ¿Se
llega a ser poeta o como también muchos
pregonan, se nace poeta? CS:
-No me hago cargo de esa aseveración,
esa ajena a mi modo de mirar las cosas.
Pienso que en el poeta puede intervenir
algún aspecto digamos “genético”,
pero no creo que sea demasiado
relevante. Sí lo son las experiencias
tempranas (como en todo lo humano) y,
después en lo cronológico, la
voluntad, la elección de la mano de la
decisión de explorar los nuevos
caminos, el compromiso, digamos. HB:
-¿Cuándo sentiste el momento de
saberte poeta? CS:
- Lo recuerdo vívidamente, volvía de
la pileta de Vélez (yo vivía en Villa
Luro). La tibieza del aire, el color del
ocaso me transportaron, iba como entre
nubes (pero particularmente lúcido de mí
y mi entorno); al llegar a casa ya había
escrito mi poema y, sobre todo, sabía
que era y sería poeta. HB:
-¿Considerás a algún poeta como
maestro, como guía? Me refiero a tu
formación. CS:
-Hice taller a los 16 años con Sigfrido
Radaelli, in buen poeta al que ahora
valoro más aun que en aquellos años;
fue un iniciador sutil y motivador a la
vez, el grupo era el que iba enducando.
Y están los maestros, claro que
iluminan desde sus textos; los sucesivos
enamoramientos: Machado,Manrique, M.
Hernández; Yupanqui y Borges llegaron
casi juntos, después Vallejo, ambos
Parra. En los últimos lustros redescubrí
a los monstruos nacionales: M.Castilla y
Juanele, en primer lugar, también González
Muñón y Orozco. En otras lenguas, con
el pero de las traducciones,
Baudelaire,Thomas, Guinsberg, Bandeira,
Ungaretti…y los clásicos inoxidables
: Kayyam, Los chinitos Tang,
Catulo….aunque la que sucita en mí
una permanente admiración, acaso la
obra maestra inalcanzable para mí es la
poesía popular, esa sencillez profunda
y sabrosa (que seguro nunca lograré). HB:
-¿Qué lugar le otorgás a la poesía
en este mundo mercantilizado, donde todo
tiene valor dinero? CS:
- Diría que el de siempre, con distinto
ropaje. Esencialmente hacer frente a la
barbarie, a la naturalización de la
perversa estupidez; simultáneamente, la
lucha contra el discurso establecido,
ese “no se puede” que nos quiere
sumir en la impotencia, que nos achica
el horizonte. La poesía es, ante todo,
una apuesta a las potencialidades de lo
humano. Y nadie tiene la entrada
prohibida. HB:
-En Internet, hay muchísimas listas o
grupos de poesía. ¿Participás en
alguno? CS:
- Sí, en “Utopoesía”, una lista de
poetas luso y castellano parlantes; por
otra parte colaboro (o me “cuelgan”
sin aviso) en muchas revistas electrónicas
(colaboro bastante sistemáticamente
en “Isla Negra”. Sin dudas Internet
marca un antes y un después en la
difusión y la conexión de las
distintas producciones poéticas. HB:
-En esos grupos, se encuentra todo tipo
de participantes. Digamos, con la
posibilidad de expresar su sentir. ¿Encontrás
que hay poesía, que hay interés
verdadero por el género? CS:
-Como siempre, hay de todo. Tu observación
me parece justa, la dimensión estética
está un poco desdibujada, pero es una
floración saludable, la marea de
publicaciones de libros (la mayoría,
olvidables) no lo es tanto; bueno ahì
aparece “Don Dinero” y se empiezan a
desvirtuar las cosas. De todos modos,
creo que todavía tenemos que dar el
salto, salir del “leernos entre
nosotros”; allí la educación y lo
MCM deberían cumplir un rol mucho más
consciente y comprometido, y estamos
muy, muy lejos… HB:
-Si hablamos de poesía. ¿Crees, que se
puede encontrar una manera bella de
expresar el mundo? Lo cotidiano, lo de
todos los días. CS:
- Sí, en la medida que podamos
desarrollar una mirada amorosa de
nuestro entorno; a mí, particularmente
, y al paso de los años, el sabor de lo
conocido, la percepción de lo raigal en
los eventos del día “cotidiano” me
resulta placenteras, estimulante y
tranquilizadora. Pienso, además, que
“lo cotidiano”, o, mejor dicho, su
pintura, cobran relevancia cuando nos
conecta con el redimensionamiento de
nuestros espacios interiores y
exteriores, con la exaltación de la
alegría o de la lucha, digamos una
forma de trascendencia en este
peregrinaje por nuestro terrestre solar.
HB: -Escribir poesía ¿es una respuesta a las preguntas más profundas? CS:
-Ojalá fueran respuestas, más bien es
un abrir oxigenadoras ventanas, mirar
con otros ojos. De todos modos, en mi
caso, la poesía me conecta con zonas
”de difícil acceso” para otros
“vehículos”; pienso que para todos
los que hemos tenido la oportunidad y
decisión de navegar en estas aguas, la
experiencia, con sus matices
particulares, debe ser semejante. HB:
-En tu poesía. ¿Aparece eso cotidiano,
el hombre concreto del que hablaba
Unamuno? CS:
- Pienso que mi poesía es como una
fotografía con una lente particular,
tomada en un momento particular, con
luces y sombras particulares. Allí
aparece el hombre en un cruce espacio-
tempo-existencial; y eso expresa cosas
que trascienden ese momento particular;
en este sentido mi trabajo verbal tiene
fuertes nexos con el expresionismo (ya
que andábamos buscando corrientes donde
ubicarme…) HB:
-Ser poeta implica el estado de un alma
en carne viva... ¿Crees que es así? CS:
-No me seducen las “versiones” del
poeta como un ser especial, satánico o
angélico, demiúrgico o atormentado. El
momento de la creación y también el de
la recepción de la poesía, son estados
particularmente intensos, con los poros
abiertos hacia adentro y hacia fuera (el
arte en general, diríamos), allí podríamos
acercarnos a tu metáfora. HB:
-¿Es un ser indefenso el poeta? CS:
- No, porque puede enunciar (acaso con
mayores posibilidades que los que no lo
son) lo que tiene dentro; repito, el
poeta come, transpira, duerme, etc. como
el resto de los mortales. HB:
-Sé que tenés hecho un estudio sobre
los Poetas del Interior, que gracias a
tu bondad, publicaré muy pronto en
Poema Viajero. La pregunta, es si de
todo ese estudio, de todas esas
lecturas, hay algún poeta que te haya
llegado a lo más hondo, que haya
conmocionado tu sentir. CS:
-Esa temática es la que más trabajo,
desde hace varios años. Ya mencioné a
Castilla, a Juanele Ortiz, sin dudas son
creadores paradigmáticos, y también te
conté de mi admiración por la poesía
popular, la rural y también la urbana.
Hace unos años “descubrí” a un
poeta neuquino, Miguel Costas, cuando lo
leí me dije “este tipo llegó más
lejos que yo en su búsqueda”, me
gustaría conocerlo, es un poeta de mi
edad. Nuestro país está plagado de
voces diversas y conmocionantes, hay que
afinar el oído, en eso trato de ayudar
desde mi tarea de docente, investigador
o crítico. HB:
-Bien, te agradezco la posibilidad de la
entrevista y dejo para el final, que
digas lo que te venga en ganas, lo que
quieras decirle a los lectores de Arte
y Letras. Muchas Gracias. CS:
- Esta revista está marcando rumbos en
estos tiempos tan desconcertantes, tan
“resbalosos” y angustiantes por
momentos. Gracias a vos. ------------------------------ Sobre Claudio Simiz Nació
en Capital Federal en 1960, es prof. y
lic. En letras y cursa su doctorado en
UBA. Realiza investigaciones sobre los
grupos poéticos del interior y sobre
poesía en general. Se
desempeña como docente en el nivel
superior, también como
capacitador docente. Dirige la colección
de poesía “Runa” y ha integrado
numerosos grupos de poetas, con algunos
de los cuales ha recorrido el interior
dando recitales. Dicta cursos y
conferencias de su especialidad en
centros culturales y universidades del
país. Publicó siete poemarios y
numerosos artículos en diversos medios
impresos y electrónicos. Ha
obtenido premios por su labor como
cuentista y poeta; ha participado
intensamente en la gestación de la
radio y TV comunitarios y coordinó
talleres literarios en el Oeste del GBA.
Su verdadero orgullo son su hijos
Lautaro y Federico (ninguno de los
cuales parece ser devoto de la poesía),
qué se le va a hacer |
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