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SÓLO POEMAS
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POETAS DE SIEMPRE
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Charles Baudelaire
Tomado de www.poeticas.com 

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EL ALBATROS
A menudo, por divertirse, los hombres de la tripulación
asen albatros, grandes pájaros de los mares,
que siguen, como indolentes compañeros de viaje,
al navío que se desliza por los abismos amargos.

Apenas les han colocado en las planchas de cubierta,
estos reyes del cielo torpes y vergonzosos, 
dejan lastimosamente sus grandes alas blancas
colgando como remos en sus costados.

¡Qué torpe y débil es este alado viajero!
Hace poco tan bello, ¡qué cómico y qué feo!
Uno le provoca dándole con una pipa en el pico,
otro imita, cojeando, al abatido que volaba.

El Poeta es semejante al príncipe de las nubes
que frecuenta la tempestad y se ríe del arquero;
desterrado en el suelo en medio de los abucheos,
sus alas de gigante le impiden caminar.
Traducción de Enrique López Castellón
LAS VENTANAS

      Quien mira desde fuera a través de una ventana abierta, no ve nunca tantas cosas como el que mira una ventana cerrada. No hay objeto más profundo, más misterioso, más fecundo, más tenebroso, más deslumbrante, que una ventana iluminada por una candela. Lo que se puede ver a la luz del sol es siempre menos interesante que lo que pasa detrás de un cristal. En ese agujero oscuro o luminoso vive la vida, sufre la vida. Más allá de la oleada de tejados, entreveo a una mujer madura, ya con arrugas, pobre, siempre inclinada sobre algo, y que nunca sale a la calle. Con su rostro, con su ropa, con su gesto, con casi nada, he reconstruido la historia de esa mujer, o más bien su leyenda, y a veces me la cuento, llorando, a mí mismo.

      Si se hubiera tratado de un hombre viejo y pobre, habría reconstruido la suya con la misma facilidad.

      Puede que me digáis: "¿Estás seguro de que es verdad esa leyenda?" ¿Qué importa lo que pueda ser la realidad que hay fuera de mí, si me ha ayudado a vivir, a sentir que existo y lo que soy?

REMORDIMIENTO PÓSTUMO
Cuando en el fondo duermas, mi bella tenebrosa,
de una bóveda en mármol oscuro trabajado,
y ya no tengas más por alcoba y morada
que una llovida cueva y que una hueca fosa;

cuando la tierra oprima tu carne perezosa
y tus flancos que el ocio con encanto a pulido,
ni haya en tu corazón el amor, ni el latido,
ni tus pies puedan ir tras de ninguna cosa,

la tumba, confidente de mi sueño infinito,
en esas noches de las que el sueño está proscrito
—la tumba y el poeta son hermana y hermano—

te dirá: "Cortesana de atractivos inciertos,
¿de qué te vale ahora ignorar a los muertos?"
Como un remordimiento te roerá el gusano.
LA SERPIENTE QUE DANZA
¡Cuánto gozo al ver, querida indolente, 
en tu cuerpo tan hermoso
como una seda iridiscente
de tu piel el resplandor!

Sobre tu cabellera profunda 
de ácidos perfumes
mar oloroso y vagabundo
de olas pardas y azules,

como un navío que despierta
con el viento matinal,
mi alma soñadora aparece
sobre un cielo lejano.

Tus ojos, donde nada se revela
de dulzura ni hiel,
son dos joyas frías donde se mezclan
con el oro el hierro.

Verte caminar con cadencia
bella de lasitud,
se dijera una serpiente que danza
en el extremo de un bastón.

Bajo el fardo de tu pereza
tu cabeza de niña
se balancea con la flojera
de un joven elefante.

Y tu cuerpo se inclina y se extiende
como un barco fino,
que va de borda en borda y hunde
sus vergas dentro del agua.

Como una ola engrosada por las fuentes
de los rugientes glaciares,
cuando sube el agua de tu boca
al borde de tus dientes,

creo beber un vino de Bohemia
amargo y vencedor
un cielo líquido que siembra
de estrellas mi corazón. 
INVITACIÓN AL VIAJE
¡Pequeña mía, hermana mía,
sueña con la dulzura
de ir allá y vivir juntos!
¡Amar ociosamente,
amar y morir
en el país que se te parece!
Los soles húmedos
de sus cielos mezclados
tiene para mí el encanto
tan misteriosos
de tus ojos traicioneros
brillando a través de las lágrimas. 

Allá, todo es orden y belleza,
lujo, calma y voluptuosidad.

Muebles lujosos,
pulidos por lo años,
decorarán nuestra alcoba;
las flores más raras
mezclando sus fragancias
con los vagos aromas del ámbar;
los ricos techos,
los espejos profundos,
el esplendor oriental,
todo hablará ahí
al alma en secreto
en su dulce lengua natal.

Allá, todo es orden y belleza,
lujo, calma y voluptuosidad.

Mira en los canales
los barcos dormir
cuyo ser es vagar;
es para saciar
tu más pequeño deseo
que vienen desde el confín del mundo.
Los soles ponientes
revisten los campos,
los canales, la ciudad entera;
con jacinto y oro;
el mundo se adormece
en una cálida luz.

Allá, todo es orden y belleza,
lujo, calma y voluptuosidad.