EN
PAZ
Artifex
vitae
artifex
sui
Muy
cerca
de
mi
ocaso,
yo
te
bendigo,
Vida,
porque
nunca
me
diste
ni
esperanza
fallida,
ni
trabajos
injustos,
ni
pena
inmerecida;
Porque
veo
al
final
de
mi
rudo
camino
que
yo
fui
el
arquitecto
de
mi
propio
destino;
que
si
extraje
las
mieles
o
la
hiel
de
las
cosas,
fue
porque
en
ellas
puse
hiel
o
mieles
sabrosas:
cuando
planté
rosales
coseché
siempre
rosas.
...Cierto,
a
mis
lozanías
va
a
seguir
el
invierno:
¡mas
tú
no
me
dijiste
que
mayo
fuese
eterno!
Hallé
sin
duda
largas
las
noches
de
mis
penas;
mas
no
me
prometiste
tan
sólo
noches
buenas;
y
en
cambio
tuve
algunas
santamente
serenas...
Amé,
fui
amado,
el
sol
acarició
mi
faz.
¡Vida,
nada
me
debes!
¡Vida,
estamos
en
paz!
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RÉQUIEM
¡Oh,
Señor,
Dios
de
los
ejércitos,
eterno
Padre,
eterno
Rey,
por
este
mundo
que
creaste
con
la
virtud
de
tu
poder;
porque
dijiste:
la
luz
sea,
y
a
tu
palabra
la
luz
fue;
porque
coexistes
con
el
Verbo,
porque
contigo
el
Verbo
es
desde
los
siglos
de
los
siglos
y
sin
mañana
y
sin
ayer,
requiem
aeternam
dona
eis,
Domine,
el
lux
perpetua
luceat
eis!
¡Oh,
Jesucristo,
por
el
frío
de
tu
pesebre
de
Belén,
por
tus
angustias
en
el
Huerto,
por
el
vinagre
y
por
la
hiel,
por
las
espinas
y
las
varas
con
que
tus
carnes
desgarré,
y
por
la
cruz
en
que